damian

Palabras del Secretario Gral de La Plata, Damián Bravo, a 50 años del golpe de Estado cívico-militar.

Compartimos las palabras del Secretario Gral del PS La Plata, Damián Bravo, en la actividad desarrollada en la Casa del Pueblo el día 27 de marzo de 2026.


A 50 años del golpe de Estado cívico-militar, no estamos acá solo para conmemorar una fecha.

Estamos acá para tomar posición.

Porque la memoria no es neutral.

Y nosotros elegimos de qué lado estar.

El 24 de marzo de 1976 no fue solo un golpe militar.

Fue un proyecto para imponer una Argentina más desigual, más injusta, más silenciosa.

Para eso desaparecieron a más de 30.000 compañeros y compañeras.

Para eso sembraron el terror.

Para eso quisieron quebrar a todo un pueblo.

Pero no lo lograron.

Y no lo lograron porque hubo resistencia.

Porque hubo Madres y Abuelas.

Porque hubo lucha.

Y porque hubo un pueblo que no se resignó.

En La Plata, esa lucha tiene un nombre que nos atraviesa:

Jorge Julio López.

Un trabajador.

Un albañil.

Un vecino de Los Hornos.

Secuestrado en 1976.

Llevado a los centros clandestinos de detención del circuito Camps.

Torturado.

Encapuchado.

Obligado a convivir con el horror todos los días.

El compañero López contó que lo trasladaban entre lugares como Arana, la Comisaría 5ª y otros centros donde operaba el aparato represivo.

Contó cómo los detenidos vivían vendados, atados, escuchando los gritos de otros compañeros bajo tortura.

Contó cómo muchos eran sacados y nunca volvían.

Y también hizo algo fundamental: recordó.

Recordó caras.

Recordó nombres.

Recordó voces.

Durante años reconstruyó esa memoria en silencio. Incluso llegó a dibujar croquis de los lugares donde había estado detenido, ubicando celdas, patios, movimientos.

Y cuando la Argentina volvió a juzgar a los responsables del terrorismo de Estado, él decidió dar un paso adelante.

En 2006, declaró en el juicio contra el perverso Miguel Etchecolatz.

Su testimonio fue directo. Preciso. Demoledor.

Identificó a Etchecolatz como uno de los responsables de los secuestros, las torturas y los asesinatos.

Relató los fusilamientos.

Relató desapariciones.

Relató el funcionamiento del terrorismo de Estado desde adentro.

No habló desde la teoría.

Habló desde lo vivido.

Y su palabra fue clave para lograr una condena histórica.

Pero también por eso…

El 18 de septiembre de 2006, hace 20 años, en democracia, en esta ciudad,

Jorge Julio López volvió a desaparecer.

Y eso no fue un error.

No fue un hecho aislado.

Fue un mensaje.

Un mensaje para los que luchaban.

Un mensaje para los que hablaban.

Un mensaje para reinstalar el miedo.

Pero tampoco lo lograron.

Porque cada vez que decimos su nombre, Jorge Julio López está presente.

Porque cada vez que exigimos justicia, el miedo retrocede.

Y porque hay una pregunta que sigue en pie:

¿Dónde está Jorge Julio López?

Y esa pregunta no tiene respuesta.

Y esa deuda sigue abierta.

Y esa herida es de toda la democracia.

Por eso no alcanza con recordar.

No alcanza con homenajear.

Hace falta compromiso.

Hace falta militancia.

Hace falta decisión política.

Desde el Partido Socialista lo decimos directo:

No hay democracia sin derechos humanos.

No hay libertad sin justicia social.

Y lo decimos también hoy, mirando el presente.

Porque cuando los negacionistas relativizan el terrorismo de Estado…

cuando se intenta instalar el odio

cuando se quiere banalizar lo que pasó…

No es ingenuidad.

Es retroceso.

Y frente a eso no hay lugar para la tibieza:

La memoria no se negocia.

Los derechos humanos no se discuten.

El socialismo fue perseguido, pero nunca se calló.

Y hoy seguimos en el mismo lugar:

del lado de la memoria,

de la verdad,

y de la justicia.

En La Plata, donde cada ausencia pesa, la memoria es una responsabilidad.

Y entonces la pregunta es ahora, acá, entre nosotros:

¿qué hacemos con esta memoria?

Nosotros elegimos no soltarla.

Elegimos defenderla.

Elegimos transformarla en lucha.

Por los 30.000.

Por Jorge Julio López.

Por nuestro pueblo.

Memoria… Verdad… y Justicia.

Ahora y siempre.

Nunca Más

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *